domingo, 15 de enero de 2017

Para empezar a hablar de la ciencia ficción



Pareciera que en algún momento de su evolución, la especulación con poca o ninguna base científica ha representado el asidero de la CIENCIA FICCIÓN como género en la literatura y en el cine.
En este sentido, Barceló (2007) asegura que esa posibilidad constituiría en una primera impresión el atractivo esencial de la ciencia ficción, puesto que en ella y a través de ella podría translucirse el fin de “especular con amenidad sobre ‘la respuesta humana a los cambios en el nivel de la ciencia y de la tecnología’, según opinaba Isaac Asimov”. Ciertamente, al ser diferente de la divulgación científica, asumida por este autor como “popularización de la ciencia”, la ciencia ficción representa un género y temática “que encuentra sus mejores resultados en vehículos como la literatura, el cine, la televisión, el cómic o las diversas artes narrativas” (Barceló, 2007), y que conjuga elementos como:
  1. Presencia de especulaciones intencionalmente arriesgadas sobre el mundo y su organización.
  2. Apreciaciones sobre los efectos o consecuencias del desarrollo de la ciencia y de la tecnología.
  3. Identificación de intereses evidentes y subyacentes al desarrollo de la ciencia y la tecnología.
  4. Presencia de posibilidades maravillosas que abren los ojos a un universo posible y plausible sin “sujetarse a las reglas del mundo en que vivimos” (Armentia, 2007).
Por otra parte, al involucrarse con la ciencia ficción procedente del mundo literario, los medios audiovisuales han posibilitado que “predominara tal vez de forma excesiva la atención a la imagen y a la estética, incluso con el handicap del exagerado papel asignado a los trucos y efectos especiales” (Barceló, 2007); espectacularidad, no obstante, que les ha permitido a industrias como el cine, “acercar la temática propia de la ciencia ficción al gran público y extender el posible ámbito de aficionados”.
Muestra de ello radica en que durante las últimas décadas, el cine de ciencia ficción ha ido ganando aceptación y terreno entre el público de Occidente, sin duda por la espectacularidad en los efectos especiales que este género ha exigido desarrollar a los productores y cineastas. De hecho, autores como el mismo Barceló, señalan que la cinematografía de ciencia ficción gusta mucho más al público consumidor en virtud de tal espectacularidad, en la cual se ancla la fuerte promoción de la que es objeto por parte de quienes realizan su producción; gracias a ello, contemporáneamente es el cine (más que la literatura) quien ha ido construyendo y consolidando “lo que podríamos llamar el ‘imaginario popular’ sobre la ciencia ficción” (Barceló, 2007).


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