
Aprender haciendo es una premisa que ha estado en nuestro saber popular desde tiempos pretéritos, así la maestra de mediados del siglo XX decía que a escribir se aprendía escribiendo y que a leer se aprendía leyendo; sin embargo, el apego al conocimiento letrado (es decir, aquel que se encuentra en los libros) ha sido predominante en la realidad educativa.
Hacer no
sólo permite aprender, sino afianzar y hacer significativo el aprendizaje
puesto que no es lo mismo leer acerca de cómo bailar, que atreverse a dar los
pasos necesarios para aprender cualquier ritmo. En ese proceso de aprender
haciendo va a ser indispensable ejercitar la creatividad y atreverse a buscar
nuevas rutas para obtener los resultados, esas prácticas garantizan
experiencias significativas que permiten consolidar el verdadero proceso
formativo.
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